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Business Wallet: la capa de confianza que le falta a Europa (y cómo Namirial ya está preparada)

Durante años, el debate europeo sobre la identidad digital ha girado casi exclusivamente en torno a las personas. El European Digital Identity Wallet ha sido, con razón, considerado un hito histórico: un mecanismo que permite a los ciudadanos identificarse de forma segura, compartir atributos verificados y acceder a servicios transfronterizos sin fricciones. Se trata de un paso decisivo hacia adelante. Sin embargo, a medida que el marco europeo de identidad digital madura, va tomando fuerza una idea más amplia: si las personas necesitan wallets para interactuar digitalmente, las empresas las necesitan aún más.

Esta es la premisa sobre la que se basa la iniciativa European Business Wallet: no un proyecto paralelo al wallet de los ciudadanos, sino una capa fundamental y complementaria de la infraestructura digital europea en evolución. Y llega exactamente en el momento adecuado.

¿Por qué ahora?

A pesar de décadas de esfuerzos de digitalización, la mayoría de las interacciones empresariales en la Unión Europea siguen dependiendo de procesos que resultarían familiares para alguien que trabajara en una notaría de Bruselas en 1995.

  • Los extractos de los registros circulan en formato PDF.
  • Las comprobaciones de KYC y KYB se repiten desde cero cada vez que una empresa cruza una frontera o entra en un nuevo ecosistema.
  • La autoridad de un representante para actuar en nombre de una empresa, un aspecto fundamental en cualquier transacción comercial, sigue verificándose mediante controles manuales, registros nacionales o documentación en papel que carece de validez jurídica fuera de su país de origen.

La propia Comisión Europea ha reconocido la magnitud del problema: las empresas, especialmente las pymes (que representan el 99 % de todas las empresas de la UE), siguen dedicando una enorme parte de su tiempo a procedimientos administrativos en lugar de centrarse en la innovación y el crecimiento. No se trata simplemente de una cuestión de ineficiencia. Es una carencia estructural. Europa ha digitalizado muchos de sus procedimientos, pero todavía no ha digitalizado la capa de confianza que los sustenta.

El resultado es una paradoja: contamos con firmas electrónicas, portales digitales y registros empresariales en línea, pero seguimos sin poder verificar de manera fiable, en tiempo real y con efectos jurídicos, que una empresa determinada exista, disponga de una licencia concreta o que la persona que firma un contrato en su nombre tenga realmente autoridad para hacerlo.

El impulso de EU Inc.

La agenda digital de la Unión Europea, a través de iniciativas como el Digital Compass, el European Digital Identity Wallet (EUDI Wallet) y el propuesto 28.º régimen para las empresas (EU Inc.), persigue un objetivo común: aumentar la competitividad de Europa simplificando las interacciones transfronterizas.

Del mismo modo que el EUDI Wallet pretende hacer que la gestión de la identidad sea más sencilla para los ciudadanos, el 28.º régimen busca reducir la complejidad para las empresas permitiendo procesos B2B y B2G más eficientes en todo el Mercado Único.

Sin embargo, para alcanzar estos objetivos, las empresas necesitan mecanismos digitales de confianza que les permitan identificarse, compartir información verificada, acreditar sus facultades de representación e intercambiar documentos con plena validez jurídica entre distintas jurisdicciones y ecosistemas. Precisamente aquí es donde entra en juego el European Business Wallet.

Business Wallet: qué es y qué hace realmente

Si los wallets de los ciudadanos resuelven el problema de la identidad, los Business Wallets deben resolver algo más complejo: identidad más representación. Aquí es donde se concentra la mayor parte de la fricción real y también donde se acumula la mayor parte del riesgo jurídico. Sin una capa fiable de representación, es posible verificar que una empresa existe, pero no se puede confiar plenamente en la transacción.

El Business Wallet promete resolver este problema creando un mecanismo verificable y portátil para la delegación de autoridad. Según la propuesta de la Comisión Europea, el European Business Wallet está concebido como la infraestructura operativa mediante la cual las personas jurídicas pueden identificarse, demostrar sus derechos de representación, intercambiar credenciales empresariales verificadas y realizar transacciones digitales de confianza en toda Europa. Esto significa que, cuando un director financiero firma un contrato o un responsable de logística presenta una declaración aduanera, la contraparte puede verificar de forma instantánea y con plena seguridad jurídica que esa persona está realmente autorizada para actuar.

El valor práctico de este modelo ya puede apreciarse en las iniciativas desarrolladas dentro del consorcio WE BUILD, donde distintas organizaciones están experimentando el uso del wallet en múltiples ámbitos empresariales. Las empresas están probando cómo un wallet puede respaldar los procesos de Know Your Customer (KYC), Know Your Supplier (KYS) y Know Your Employee (KYE), establecer relaciones comerciales transfronterizas, registrar sucursales en el extranjero, obtener registros de IVA, acceder a servicios públicos e intercambiar facturas electrónicas. En estos escenarios, las personas jurídicas reciben y utilizan credenciales como el European Business Wallet Object Identifier (EBWOID), certificados del registro mercantil, identificadores de IVA, licencias empresariales y otros datos corporativos verificables que pueden presentarse y validarse a través de las fronteras sin repetir los mismos procedimientos de incorporación y verificación en cada nueva interacción. Un representante puede, por ejemplo, constituir una filial en otro país, presentar una declaración de IVA, acceder a un portal de la administración pública o autorizar a un intermediario para actuar en nombre de la empresa. En todos estos casos, la relying party debe poder verificar no solo la identidad de la organización, sino también la cadena de autoridad que vincula a la persona que actúa con dicha organización.

La propuesta de Reglamento publicada en noviembre también va más allá de la identidad y las credenciales. Prevé la interoperabilidad con otros servicios cualificados de confianza, como los Qualified Electronic Registered Delivery Services (QERDS), para respaldar las comunicaciones empresariales de confianza, así como la integración con la facturación electrónica. Esta última dimensión es especialmente relevante en el contexto de la iniciativa VAT in the Digital Age (ViDA), que incrementará progresivamente, de aquí a 2030, la importancia de los intercambios digitales interoperables y de confianza entre empresas y administraciones tributarias de toda la Unión Europea. Esta orientación se refleja en el caso de uso SC5 (eInvoicing) del proyecto WE BUILD, del que Namirial es colíder. En este contexto, los participantes en los proyectos piloto están probando escenarios de facturación electrónica directa para analizar cómo el intercambio de facturas, las credenciales almacenadas en el wallet y los mecanismos de entrega basados en QERDS pueden funcionar conjuntamente dentro de un ecosistema europeo de confianza.

De la política a la realidad: la señal de Portugal

La transición del concepto a una infraestructura operativa ya está en marcha. Portugal se ha convertido en el primer país de la Unión Europea en poner en funcionamiento un Digital Business Wallet, integrado en la plataforma nacional gov.pt. La solución centraliza los datos oficiales de las empresas, incluidos su situación fiscal, los datos de registro y la información de cumplimiento normativo, y permite su validación en tiempo real con plenos efectos jurídicos.

Se trata de un hito importante, no solo como logro, sino también como prueba de concepto. Demuestra que el Business Wallet puede pasar de ser una aspiración regulatoria a una realidad operativa, sustituyendo múltiples portales desconectados por un único punto de acceso, reemplazando documentos estáticos por datos verificables en tiempo real e incorporando la confianza directamente en la interacción, en lugar de tratarla como algo que deba verificarse por separado.

La arquitectura más amplia: las piezas de un mismo puzle

Considerados en su conjunto, los recientes avances europeos no son iniciativas aisladas, sino los contornos de una arquitectura coherente, digital by default, para el Mercado Único.

El EUDI Wallet proporciona una identidad digital portátil para las personas físicas. EU Inc., junto con el futuro marco jurídico del 28.º régimen, crea una base digital para la constitución y el funcionamiento de las empresas en todo el Mercado Único. El Business Wallet aporta la capa operativa de confianza que hace posible gestionar una empresa a través de las fronteras con la misma facilidad con la que se crea: almacenando el certificado europeo de empresa, ejecutando el EU Digital Power of Attorney y delegando facultades de representación con plena seguridad jurídica. Estos elementos se refuerzan mutuamente, y el Business Wallet constituye el tejido conectivo que los une.

La Comisión Europea ha estimado que una adopción generalizada podría generar hasta 150.000 millones de euros de ahorro anual, gracias al efecto acumulativo de eliminar procedimientos duplicados de cumplimiento normativo, acelerar el onboarding B2B, automatizar las comprobaciones regulatorias y facilitar el intercambio fluido de datos de confianza a lo largo de toda la cadena de valor.

El camino por recorrer: el despliegue europeo

El proceso legislativo ha avanzado más rápido de lo que muchos esperaban.

La Comisión Europea publicó su propuesta de Reglamento sobre los European Business Wallets el 19 de noviembre de 2025 (COM(2025) 838). Más recientemente, el 9 de junio de 2026, el Consejo de la Unión Europea adoptó su orientación general, que refleja la posición de los Estados miembros sobre cómo debería configurarse el Reglamento. La comisión ITRE del Parlamento Europeo está examinando actualmente más de 200 enmiendas y se espera que defina su posición alrededor de octubre de 2026. En ese momento comenzarán los trílogos, con el objetivo compartido por las tres instituciones de alcanzar un acuerdo antes de finales de 2026.

Las principales diferencias entre el texto del Consejo y la propuesta de la Comisión afectan a varios artículos clave. En materia de representación (artículo 3), los Estados miembros sustituyeron el término «mandate», que tiene un significado jurídico específico en el marco de eIDAS, por «authorization», otorgándole una definición más amplia que permite enfoques específicos para cada caso de uso sin quedar vinculados al marco de mandato previsto por eIDAS. La equivalencia jurídica (artículo 4) también se ha restringido: ahora solo se aplica a los servicios cualificados y a las funcionalidades esenciales del European Business Wallet.

En cuanto al onboarding (artículo 6), el Consejo elevó el nivel de exigencia. Mientras que la Comisión permitía la identificación con un nivel de garantía Substantial o High, los Estados miembros exigen exclusivamente el nivel High, y además que la identificación sea realizada por un representante legal.

El artículo 7 introduce una evaluación obligatoria de riesgos para los proveedores de European Business Wallet y encomienda a la Comisión Europea la elaboración de un acto de ejecución que defina criterios concretos de aceptabilidad, haciendo operativa la exigencia de que el wallet no represente una amenaza para la Unión Europea.

El artículo 10 obliga a los proveedores a verificar los datos esenciales de sus usuarios cada 72 horas contrastándolos con fuentes auténticas, garantizando así la integridad del registro de consulta en el que otras partes confían para dirigir sus comunicaciones.

En materia de supervisión (artículo 11), el Consejo sustituye el sistema de simple notificación por un auténtico régimen de autorización previa. Todos los proveedores, incluidos los QTSP ya existentes, deberán superar una comprobación efectiva por parte de la autoridad nacional de supervisión antes de poder operar. Es importante destacar que el silencio de dicha autoridad no constituirá una aprobación automática. Además, los Estados miembros conservan el derecho a designar su propia autoridad supervisora (artículo 13).

El artículo 16, relativo a la aceptación obligatoria por parte de los Public Sector Bodies (PSB), fue modificado en dos aspectos fundamentales. En primer lugar, la obligación de que los organismos públicos acepten interacciones mediante el European Business Wallet quedará activada por los actos de ejecución y no directamente por el propio Reglamento, una decisión basada en la experiencia adquirida con eIDAS. En segundo lugar, se eliminaron los antiguos artículos 16.2 y 16.3, que obligaban a los organismos públicos a ofrecer un canal QERDS en un plazo de tres años. Los organismos públicos deberán aceptar dicho canal, pero ya no estarán obligados a proporcionarlo.

En materia de interoperabilidad, en lugar de imponer una única solución QERDS, el Consejo solicita a la Comisión Europea que designe protocolos y estándares abiertos, dejando así espacio para múltiples implementaciones conformes.

En cuanto al calendario, el panorama se ha mantenido estable: el mismo cronograma previsto hace seis meses sigue vigente. Una vez que el Parlamento Europeo vote en octubre, los trílogos comenzarán de inmediato. Consejo, Parlamento y Comisión comparten el objetivo de concluir las negociaciones antes de Navidad de 2026. Posteriormente, la Comisión dirigirá el proceso de elaboración de los actos de ejecución mediante un grupo de expertos con participación de los Estados miembros. Se espera que el primer conjunto de actos de ejecución necesarios esté disponible durante el primer o segundo trimestre de 2027.

Los artículos que no son objeto de controversia entre las principales instituciones tienen muchas probabilidades de mantenerse sin cambios durante los trílogos. La negociación se centrará en aquellos aspectos en los que los textos de la Comisión, el Consejo y el Parlamento presenten diferencias reales.

La posición del Parlamento Europeo, actualmente en proceso de consolidación dentro de la comisión ITRE, añadirá un tercer conjunto de requisitos al marco normativo. Su contenido definitivo solo se conocerá tras la votación de octubre, pero sin duda constituirá uno de los elementos centrales de las negociaciones en trílogo junto con las posiciones del Consejo y de la Comisión.

Namirial Wallet Platform: una solución integral para la identidad digital

Cuando el marco del Business Wallet empezó a tomar forma, no fue necesario cambiar de rumbo; simplemente confirmó la dirección que ya habíamos emprendido.

La Namirial Wallet Platform ha sido diseñada desde el principio como una solución integral que cubre tanto a las personas físicas como a las personas jurídicas. Este doble alcance no es una funcionalidad añadida en respuesta a la iniciativa Business Wallet; refleja nuestra convicción de que la identidad en el contexto empresarial siempre ha sido más compleja que la identidad de las personas, ya que requiere gestionar jerarquías organizativas, mandatos, ciclos de vida de certificados e interacciones entre múltiples partes.

En la práctica, la plataforma permite gestionar todo el ciclo de vida de las credenciales verificables para personas jurídicas, desde su emisión y almacenamiento hasta su compartición y revocación. Admite la delegación de autoridad mediante mandatos verificables criptográficamente, lo que permite a las organizaciones gestionar cadenas de representación entre distintos roles, geografías y contextos regulatorios. Se integra de forma nativa con las infraestructuras de identidad existentes (proveedores nacionales de identidad, registros mercantiles y Qualified Trust Service Providers), lo que significa que puede desplegarse dentro de los marcos de cumplimiento ya existentes en lugar de sustituirlos.

Para las organizaciones que ya operan en entornos regulados, la plataforma ofrece un camino estructurado hacia la Business Wallet Readiness: un enfoque que respeta los marcos jurídicos existentes, se integra con los procesos actuales de onboarding y KYB, y puede escalar desde las pymes que afrontan por primera vez operaciones transfronterizas hasta las grandes empresas que gestionan infraestructuras de identidad en múltiples jurisdicciones.

El European Business Wallet no es simplemente un proyecto de digitalización. Representa un cambio fundamental en la forma en que funciona la confianza en la economía: deja de ser algo que debe recrearse en cada interacción para convertirse en un activo que acompaña a la empresa, de forma portátil, verificable y jurídicamente sólida, en todo el Mercado Único.

No se trata de un horizonte lejano. Con la adopción de la orientación general por parte del Consejo y el inminente inicio de los trílogos, el marco regulatorio entra en su fase legislativa final. La Namirial Wallet Platform ya está preparada para apoyar a las organizaciones a medida que esta nueva infraestructura toma forma, ayudándolas a pasar de procesos fragmentados y basados en documentos a un modelo en el que la confianza está integrada en cada interacción, desde el primer onboarding hasta la milésima transacción transfronteriza.

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