En el e-book «Confianza digital a gran escala: una nueva era de transacciones seguras y sin fricción», el CEO de Namirial, Max Pellegrini, expone los inminentes desafíos y oportunidades de la UE, entre innovaciones tecnológicas y ajustes normativos, y explica por qué el QTSP paneuropeo nacido de la unión de Namirial y Signaturit es estratégico para el mercado único digital europeo.
Entre los temas tratados por Pellegrini también se encuentra la soberanía de los datos, un aspecto que se considera fundamental para una digitalización fiable.
«El marco jurídico previsto por el reglamento eIDAS 2.0 – escribe Pellegrini en su e-book – refuerza el principio de que los datos sensibles relacionados con la identidad y la firma deben permanecer bajo la jurisdicción europea, garantizando la protección contra leyes extraterritoriales como la U.S. CLOUD Act que permite a autoridades, fuerzas de orden público y agencias de inteligencia estadounidenses a obtener de los proveedores estadounidenses los datos informáticos de sus clientes, independientemente del lugar en el que se almacenen. Para las empresas europeas, esto supone un riesgo estratégico significativo cuando recurren a proveedores no pertenecientes a la UE, como DocuSign o Adobe, cuyas infraestructuras están sujetas a la supervisión de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, la futura ley de la UE sobre IA eleva el nivel de gobernanza, transparencia y seguridad de los datos, exigiendo que todos los actores del ecosistema digital, incluidas las herramientas de onboarding y verificación basadas en IA, cumplan con normas estrictas En conjunto, estas normativas subrayan la importancia de los QTSP paneuropeos como custodios neutrales y respetuosos de la identidad digital. Al mantener los datos personales y empresariales dentro de las fronteras de la UE, los QTSP europeos no solo garantizan la seguridad jurídica y la resiliencia, sino que también refuerzan la soberanía digital de Europa, defendiendo la independencia de sus empresas frente a las infraestructuras extranjeras y permitiendo al mismo tiempo la innovación sobre bases fiables.»
La confianza como nivel más relevante de la economía digital europea
Europa ha dedicado décadas a construir y perfeccionar el Mercado Único, eliminando progresivamente los obstáculos a la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Sin embargo, en la era digital, ha faltado durante mucho tiempo un elemento crucial: una infraestructura de confianza compartida, aplicable e interoperable.
La Infraestructura de Confianza Digital, principalmente gracias al reglamento eIDAS, llena este vacío. Proporciona las bases jurídicas, técnicas y organizativas que permiten que las interacciones digitales sean tan fiables, oponibles y predecibles como las físicas. En términos prácticos, garantiza que cuando se firma un contrato digitalmente, se verifica una identidad en línea o se intercambia un documento electrónicamente, todas las partes puedan confiar en su validez, más allá de las fronteras, las jurisdicciones y el tiempo.
No se trata simplemente de una cuestión informática. La confianza digital se está convirtiendo rápidamente en una infraestructura económica fundamental, comparable en importancia a los sistemas de pago, las redes de transporte o las infraestructuras energéticas. Sin ella, la economía digital europea seguiría estando fragmentada, siendo ineficaz y estando en desventaja estructural a nivel mundial.
Infraestructura de confianza digital y mercado único
El Mercado Único Europeo se basa en el principio del reconocimiento mutuo. Un producto comercializado legalmente en un Estado miembro puede circular libremente en los demás; las cualificaciones profesionales se reconocen más allá de las fronteras; las empresas pueden operar a nivel transnacional sin tener que establecerse de nuevo en cada país.
La Infraestructura de Confianza Digital aplica el mismo principio a las transacciones, identidades y actos jurídicos en formato digital.
A través del marco eIDAS, Europa ha definido normas comunes para la identificación electrónica y los servicios de confianza, como las firmas electrónicas, los sellos, las marcas de tiempo, la entrega certificada y el almacenamiento a largo plazo. Estos servicios no solo están estandarizados: cuando se prestan a nivel cualificado, se benefician del reconocimiento jurídico automático en todos los Estados Miembros.
Las implicaciones para el mercado único son profundas:
- un contrato firmado digitalmente en un país puede hacerse valer en otro sin formalidades adicionales
- una empresa puede incorporar clientes o socios más allá de las fronteras utilizando identidades digitales fiables
- las administraciones públicas pueden interactuar digitalmente con empresas establecidas en otros Estados miembros
En esencia, la Infraestructura de Confianza Digital elimina uno de los últimos grandes obstáculos de la actividad transfronteriza: la incertidumbre jurídica en las interacciones digitales. Transforma el Mercado Único de un constructo normativo a una realidad digital operativa.
La confianza digital como catalizador del comercio transfronterizo más allá de la UE
La importancia de la infraestructura de confianza digital europea va mucho más allá de las fronteras de la Unión.
En la última década, la UE ha asumido cada vez más el papel de definir normas globales en materia de regulación digital. Al igual que el RGPD ha influido en los regímenes de protección de datos de todo el mundo, el marco europeo de confianza está configurando la forma en que se diseñan y reconocen internacionalmente las identidades digitales y los servicios de confianza.
Varios países y regiones fuera de la UE han optado por alinearse, formal o informalmente, con los principios europeos de confianza digital. Esta alineación genera beneficios concretos para las empresas europeas que comercian fuera de la UE:
- los contratos y las firmas digitales basados en servicios de confianza de la UE se aceptan más fácilmente en jurisdicciones asociadas, como Ucrania, Moldavia y algunos países de América Latina y Asia
- la incorporación transfronteriza y la verificación de la identidad se simplifican y agilizan
- la seguridad jurídica en las transacciones internacionales mejora, lo que reduce el riesgo de litigios y los costes de ejecución
En algunos casos, esta armonización se incorpora en acuerdos comerciales, asociaciones digitales o marcos de cooperación. En otros, surge de forma orgánica, cuando los países adoptan modelos inspirados en Europa para acceder al mercado de la UE o beneficiarse de su credibilidad normativa.
El resultado es un área de interoperabilidad de confianza cada vez mayor, en la que las empresas europeas pueden operar digitalmente con mayor seguridad incluso fuera de la Unión.
Para los exportadores, fabricantes y proveedores de servicios europeos, esto se traduce en ciclos de negociación más rápidos, menores costes operativos y mayor fiabilidad en el comercio internacional.
Infraestructura de confianza y soberanía económica europea
La infraestructura de confianza digital no solo facilita la eficiencia y el comercio transfronterizo, sino que también es un pilar de la soberanía de los datos y la autonomía estratégica europea.
En el centro de la confianza digital se encuentran algunos de los activos más sensibles de la economía digital: datos de identidad, credenciales de autenticación, claves criptográficas, firmas, marcas de tiempo y pruebas de transacciones. Quienes controlan estos activos ejercen una influencia decisiva sobre cómo se valida, se gobierna y, en casos extremos, se impugna la actividad económica.
Por lo tanto, para las empresas europeas, confiar en proveedores no europeos para servicios fiduciarios básicos puede suponer riesgos estructurales. Incluso cuando los datos se almacenan nominalmente en la UE, los proveedores con sede fuera de Europa pueden estar sujetos a legislaciones extraterritoriales, obligaciones de divulgación contradictorias o modelos de gobernanza que no se ajustan plenamente a los valores y las garantías jurídicas europeas.
Por ello, el enfoque europeo de la confianza digital, basado en el eIDAS y prestado a través de proveedores de servicios de confianza cualificados arraigados en el ecosistema jurídico e industrial europeo, es estratégicamente relevante. Los proveedores de confianza europeos operan íntegramente bajo la legislación de la UE, están supervisados por las autoridades europeas y están sujetos a requisitos estrictos en materia de protección de datos, seguridad, auditabilidad y responsabilidad.
Elegir actores de la cadena de valor europea de la confianza no es una medida defensiva ni proteccionista. Es una estrategia industrial positiva. Estos proveedores actúan como baluarte de la soberanía europea, garantizando que las funciones críticas de confianza permanezcan bajo jurisdicción europea, al tiempo que siguen siendo abiertas e interoperables por diseño.
Fundamentalmente, la experiencia europea demuestra que la innovación y la regulación no son contradictorias. Por el contrario, los proveedores de confianza europeos han demostrado que es posible innovar precisamente porque existen normas claras. Las normas armonizadas, la seguridad jurídica y la supervisión previsible reducen el riesgo sistémico y permiten inversiones sostenidas en nuevas tecnologías, plataformas escalables y servicios transfronterizos.
En los últimos años, los actores europeos de confianza han evolucionado continuamente su oferta, pasando de servicios de firma aislados a plataformas completas de gestión de transacciones digitales, integrando verificaciones avanzadas de identidad, arquitecturas nativas de la nube y ecosistemas basados en API, sin dejar de cumplir plenamente con un marco regulatorio exigente.
Esta combinación de rigor normativo e innovación tecnológica representa una fuerza distintiva europea. Permite a Europa competir a nivel mundial sin rebajar los estándares, sino exportando confianza: ofreciendo interacciones digitales seguras, jurídicamente sólidas y alineadas con los derechos fundamentales.
En este sentido, la Infraestructura de Confianza Digital no solo sirve para proteger a Europa de las dependencias externas. Sirve para potenciar a las empresas europeas con bases fiables que respaldan el crecimiento, la resiliencia y la competitividad global, en las condiciones de Europa.
Mirando hacia el futuro
La Infraestructura de Confianza Digital se está convirtiendo rápidamente en uno de los activos más valiosos y menos visibles de Europa. Respalda el Mercado Único, refuerza la posición europea en el comercio mundial y sienta las bases para el crecimiento digital futuro.
Pero una infraestructura solo crea valor si se utiliza. Para las empresas europeas, el siguiente paso no es simplemente reconocer la importancia estratégica de la confianza digital, sino adoptar activamente soluciones de confianza creadas en Europa que encarnen estos principios en la práctica.
Elegir soluciones europeas para la incorporación, la identificación y la firma significa confiar en actores que operan íntegramente bajo la legislación de la UE, están supervisados por autoridades europeas y han demostrado que la innovación puede prosperar dentro de un marco regulatorio sólido. Soluciones como Namirial Onboarding o Namirial Sign traducen la arquitectura europea de la confianza en capacidades operativas concretas: incorporación más rápida de clientes, firmas digitales jurídicamente sólidas, escalabilidad transfronteriza y conformidad a largo plazo por diseño.
Al integrar soluciones europeas fiables en sus procesos básicos, las empresas hacen mucho más que optimizar sus operaciones. Contribuyen activamente a reforzar la soberanía digital europea, consolidan el mercado único digital y se posicionan para competir a nivel mundial sobre la base de la confianza, la fiabilidad y la seguridad jurídica.
El mensaje para las empresas europeas es claro: la confianza digital ya no es un requisito secundario, es una elección estratégica. Adoptar hoy soluciones de confianza europeas significa construir el crecimiento del mañana sobre bases seguras, interoperables y alineadas con los valores de Europa.
La confianza digital no es solo la columna vertebral del futuro digital europeo. Es una llamada a la acción, ahora.





