Introducción
En el e-book «Confianza digital a gran escala: una nueva era de transacciones seguras y sin fricción», el CEO de Namirial, Max Pellegrini, expone los inminentes desafíos y oportunidades de la UE, entre innovaciones tecnológicas y ajustes normativos, y explica por qué el QTSP paneuropeo nacido de la unión de Namirial y Signaturit es estratégico para el mercado único digital europeo.
Entre los temas tratados por Pellegrini también se encuentra el papel de la IA generativa y cómo redefinirá el alcance y los mecanismos de la confianza digital.
«A medida que los agentes autónomos comiencen a ejecutar procesos end-to-end en nombre de personas y empresas – escribe Max Pellegrini en su libro electrónico – presenciaremos una explosión en el número de transacciones digitales —desde la firma de contratos hasta pagos, onboarding y verificaciones continuas de cumplimiento normativo—. Estas transacciones dejarán de ser iniciadas una a una por seres humanos para pasar a ser orquestadas, a velocidad de máquina, por sistemas de IA que opera rán transversalmente en múltiples industrias».
Además, la confianza digital también se redefinirá mediante las carteras de identidad digital, tal y como se indica en las predicciones de Namirial para 2026.
En este artículo, intentaremos unir estos dos temas para esbozar nuestra visión de cómo la IA agencial y las carteras de identidad digital redefinirán los conceptos de confianza, identidad y transacciones digitales.
La inteligencia artificial ha pasado rápidamente de ser una tecnología experimental a convertirse en una compañera cotidiana. La utilizamos para redactar documentos, revisar código, analizar información y automatizar tareas rutinarias. Durante años, esta interacción siguió una lógica simple: los humanos formulaban solicitudes, las máquinas respondían. La IA era poderosa, pero fundamentalmente pasiva.
Ese modelo está siendo sustituido.
Estamos entrando en la era de los agentes de IA: sistemas que no esperan instrucciones explícitas, sino que pueden actuar de forma autónoma en nuestro nombre. Estos agentes pueden observar un contexto, razonar sobre objetivos y ejecutar acciones a través de sistemas digitales — acceder a buzones de correo, reorganizar agendas, activar flujos de trabajo o interactuar con terceros. Este cambio marca el inicio de la economía agéntica, en la que una proporción creciente de las transacciones digitales es iniciada y ejecutada por software en lugar de directamente por humanos.
El impacto potencial es profundo. La productividad puede escalar más allá de los límites humanos, la fricción administrativa puede colapsar y procesos empresariales completos pueden ser orquestados a velocidad de máquina. Pero esta transformación introduce un desafío fundamental:
¿Cómo podemos confiar en un agente de IA?
En el mundo físico, la confianza se basa en la identidad, la delegación y la responsabilidad. Las entidades jurídicas otorgan autoridad a las personas mediante mandatos formales — como los poderes de representación — definiendo qué pueden hacer y dentro de qué límites. La responsabilidad es clara y las acciones son atribuibles.
En la economía agéntica, esta claridad corre el riesgo de desaparecer. Si un agente de IA interactúa con un banco, una administración pública u otra empresa:
- ¿Cómo puede la contraparte verificar a quién representa el agente?
- ¿Cómo puede estar seguro de que el agente ha sido legítimamente delegado?
- ¿Cómo puede verificar que el agente actúa dentro del alcance de su autorización?
Sin una capa de confianza sólida, los agentes autónomos se convierten en un riesgo en lugar de un habilitador. Este es el núcleo del problema del “agente rebelde”: software que puede actuar, pero en el que no se puede confiar de forma fiable. Si no se resuelve, impedirá que la economía agéntica escale.
La identidad digital como la capa de confianza que falta
La solución no requiere reinventar la confianza desde cero. Las tecnologías ya utilizadas para asegurar las transacciones digitales de personas y empresas pueden extenderse a los agentes de IA, y por eso vemos a los agentes de IA tan próximos al futuro Business Wallet.
En la visión de Namirial, un agente de IA no es un actor independiente. Es una entidad delegada, anclada a una identidad digital verificada y habilitada mediante una autorización explícita. Este modelo refleja el mundo físico y se basa en tres principios fundamentales:
- Identificación – La persona física o jurídica se identifica a través de un Digital Identity Wallet.
- Delegación – El usuario delega explícitamente autoridad al agente, creando un equivalente digital de un poder de representación.
- Alcance – La autoridad del agente está estrictamente delimitada: qué puede hacer, en qué contextos y bajo qué condiciones.
Un agente puede estar autorizado a presentar documentos o interactuar con servicios, pero no a firmar contratos ni autorizar pagos, salvo que se permita explícitamente.
Lo crucial es que la autonomía no significa pérdida de control. A través del Identity Wallet, los usuarios pueden recibir notificaciones, revisar la actividad del agente y exigir validación humana para acciones que excedan la autoridad delegada. Esto crea un modelo de autonomía controlada, que combina eficiencia y responsabilidad.
IA agéntica, servicios de confianza y la visión MCP
Como muestran nuestras experimentaciones internas y la evolución general del mercado, los sistemas agénticos interactuarán cada vez más con servicios de confianza a través de APIs y protocolos interoperables como MCP (Model Context Protocol). En este modelo, los servicios de confianza se convierten en la columna vertebral certificada de los flujos de trabajo agénticos.
Esta perspectiva está alineada con las reflexiones del apartado 7.7 del documento “Scaling Trust”, que destaca cómo la IA generativa y los agentes autónomos aumentarán masivamente el volumen y la velocidad de las transacciones digitales. Los contratos, autenticaciones, certificaciones y controles de cumplimiento se ejecutarán a velocidad de máquina, a menudo sin iniciativa humana directa.
En este escenario, el verdadero valor no es solo la automatización, sino la certificación: la capacidad de garantizar la autenticidad tanto del agente como de la transacción en sí. Los servicios de confianza cualificados — identidad, firmas, sellos, marcas de tiempo y registros de auditoría — se vuelven esenciales para garantizar la validez legal, la fuerza probatoria y el cumplimiento normativo, incluso cuando las acciones son ejecutadas de forma autónoma por software.
Al mismo tiempo, la IA agéntica amplifica los riesgos. Los deepfakes, la suplantación de identidad y el fraude automatizado se vuelven más fáciles de escalar. Por ello, una identificación sólida, la auditabilidad y el cumplimiento de estándares como ETSI TS 119 461 son innegociables. La automatización no debe debilitar el nivel de garantía; debe estar anclada en una confianza certificada.
El papel del Business Wallet
El futuro Business Wallet europeo representa un paso decisivo en esta arquitectura de confianza. No solo consolidará las credenciales de las entidades jurídicas, los mandatos, las autorizaciones y los atributos de cumplimiento en un marco interoperable único, sino que también abrirá nuevos desafíos y oportunidades sobre cómo las empresas gobiernan la complejidad digital.
Para las empresas — especialmente las pymes que operan a nivel transfronterizo — el Business Wallet está destinado a convertirse en una herramienta para dominar la fragmentación administrativa: reduciendo duplicaciones, simplificando el cumplimiento y proporcionando una única fuente autorizada para la identidad, la representación y los atributos certificados.
En el contexto de la economía agéntica, su papel podría ir aún más lejos. El Business Wallet puede evolucionar potencialmente hacia el lugar donde las empresas:
- definen y gestionan las delegaciones a agentes de IA,
- establecen y aplican límites de autoridad (qué puede hacer un agente, dónde y bajo qué condiciones),
- auditan y revocan dinámicamente los mandatos a medida que cambian los contextos empresariales o regulatorios.
En este sentido, el Business Wallet no es solo un habilitador de transacciones digitales, sino una posible capa de gobernanza para los sistemas agénticos, que permite a las organizaciones combinar automatización y control, autonomía y responsabilidad.
Esta base es la que permitirá que las interacciones agente-a-agente escalen de forma segura a través de fronteras, sectores y entornos regulatorios.
La transición hacia una economía agéntica no es solo un cambio tecnológico; es una transformación estructural de la forma en que las empresas operan, cumplen y crean valor. A medida que los agentes autónomos comienzan a iniciar y ejecutar transacciones, la capacidad de gobernar la complejidad se vuelve tan importante como la capacidad de automatizarla.
En este contexto, el Business Wallet europeo emerge como un pilar de la futura economía digital. Más allá de simplificar la identidad y el cumplimiento, tiene el potencial de convertirse en el lugar donde las empresas definen mandatos, gestionan la representación y controlan las delegaciones, tanto hacia personas como, cada vez más, hacia agentes de IA. Ofrece una forma de anclar la autonomía en una identidad verificable, establecer límites claros de autoridad y garantizar que cada acción ejecutada a velocidad de máquina siga siendo atribuible, auditable y legalmente válida.
De cara al futuro, el Business Wallet podría evolucionar hacia una verdadera capa de gobernanza para la economía agéntica: un plano de control confiable donde las organizaciones puedan equilibrar automatización y supervisión, eficiencia y responsabilidad, innovación y cumplimiento.
En Namirial, estamos trabajando a la vanguardia de esta evolución. Combinando servicios de confianza cualificados, Digital Identity Wallets, el futuro Business Wallet y arquitecturas preparadas para agentes, estamos contribuyendo activamente a dar forma a la infraestructura necesaria para que la economía agéntica sea confiable por diseño.
Sigue las próximas innovaciones en productos y servicios de confianza del Grupo Namirial para mantenerte alineado con esta visión y a la vanguardia de la economía agéntica.






